
De la Orotava el mensaje de las flores deshojadas, un verjel de tiernas atmosferás y un decir de los alisios que bajan encendidos por las tierras de colores de la sangre de fuego del Volcán que la precide. Celestino Mesa se dirige con la vocación del monte y se enhebra en la luz de los destinos de un Valle emblemático y fuerte de fértil llamada, entre los bucios y las marejadas de la costa circundante. Todo el vibrar de la Villa se conjuga en Celestino Mesa y la alfombra representada en el cuadro del Corpus, flor y vida para la fe que destina el conjunto y la reseña de un devenir, de las otras horas y las hojas que ya no regresan, de los que nos observaron y vieron las alfombras de la Orotava y nos destinan a un interludio de la razón y la belleza, cuando la procesión se acerca y las mantillas blancas se sigilan con aromas de retamas. Ver y sentir en un placer de barroco y colonial retorcida tea en las vigas regidas por el deseo de la templanza, de la virtud de los ojos del musgo y de la corona de culantrillos en las destiladeras barbadas, en su gota de agua que destila la semblanza del Valle derramado en la mar y pretendido en los perdidos espacios. Celestino Mesa se rubrica como un hacedor de la belleza remansada en Aguamansa de las alturas azufradas del Teide y de las Cañadas heladas. Paso a paso en un claro de luna a los ojos ciegos de quien no puede ver el color de la Villa, que como en Granada, se enaltece con el hervor de la belleza . Amar y percibir un argot de ritmos y casuísticas por honor a la fe y a la beldad de los custodios que realzan los andares de plata.

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Celestino Mesa, es más que un pintor, es un sentidor de lo Canario
y sé que se enamora cada vez de la Orotava, como yo, y lleva una técnica
a la acuarela como nadie, en la difícil factura de la misma y comprende
con el óleo la misma maestría. En el aspecto de los puntos de fuga
pictóricos no tiene secretos, realiza según el modo clásico, llevando el
punto áureo a su mejor cálculo, llegando intuirlo sin necesidad de
despejar la incógnita.
También, en el abstracto es magistral, conjetura y concreta con las
masas como si estuviera componiendo una pieza musical, se resiste a
veces y programa una visión de lo que más tarde puede llevarle a un
mundo ignorado por él, pues va descubriendo a medida que va pintando.
Celestino reclama y revisa cuando ejecuta con el paisaje, toda la luz ,
por eso las Islas Canarias son para él imprescindibles, no obstante su
formación en centro Europa ha sido decisiva, pues organiza y conforma
según los estatutos plásticos de Holanda o Inglaterra, esto es, trabaja
con los mejores materiales del mercado y plasma sobre materia
inmejorable.
A través de todo esto, no se puede obtener más que una
simplificación del arte en su mensaje directo, esto es: La consigna de
lo bien hecho, por un académico premiado en Londres, y sobreactuado en
las vistas panorámicas de las Islas y ahora, aquí en la Orotava.
Celestino Mesa es un pintor que dá seguridad, que se puede llevar
a casa su obra plenamente feliz, y seguros de tener una verdadera y real
obra de arte. Siempre lo he admirado y ahora , también, en la hora de
las horas de esta bendición de Villa cuajada de flores y monumentos
claros y firmes, como debe ser lo bello. Es por lo tanto , un cerebro y un corazón del arte, de
la mancha de la acuarela del sol, de todo lo que signifique sociedad
asociada a la belleza, a la mayestática beldad de este Valle de
Arautápala que se ennoblece con la pincelada magistral de este pintor.
A Celestino Mesa, como a Magrit o Modigliani , se le espantan
las palomas de la Orotava, con el sonido de las campanas de la Iglesia
capital de esta Villa tan religiosamente bella , para atraparlas en el
color, quedando, absortas en el flash y en el Cuerpo de Cristo o Corpus
de la Villa de la Orotava que me arrebata de rosas.
"DE LA OROTAVA ; CELESTINO MESA".
Conozco el Corpus de Toledo, pues soy Caballero Armado del mismo, y sé que en los perfumes de las flores deshojadas, de tomillos, lavandas mirtos y romeros, está el secreto de los Caballeros del Cuerpo de Cristo que van entre perfumes en busca de la Custodia entre campanillas de oro y plata dentro de la hermosa Catedral Toledana. También conozco el Corpus de la Orotava, pues soy de aquí , de esta Isla, de esta Villa donde se pierden los ancestros de mi segundo apellido, "Abrante", en mi abuelo materno. Y conozco a Celestino Mesa, gran pntor de los olores a rosas y retamas y a tierras del Teide; elaborando en su pintura la luz y el color de esta Villa tan rendidamente hermosa. Aquí y por medio de Ayuntamiento, me publicaron un libro: Arautápala Cuerpo del Sueño, que creo es de los mejores que he escrito. En él describo a esta Orotava... que piensa.
Y , Celestino Mesa, de nuevo con su magia, con su maestra mano que también piensa y no sólo eso, "embelesa". Celestino, deja caer a la entrada de la Iglesia de la Concepción que como Catedral o para mí lo es en belleza y elegancia, y he visto algunas. Digo, Celestino Mesa atraca en un muelle de plata y oro a la salida de la Iglesia cuajada de alfombras de pétalos y en el mullido brezo y su perfume, descansan las cruces y el Cuerpo de Cristo en la custodia filigrana que como vegetación, en el pan y en el vino transfigurado se hipnotiza bajo los efectos del incienso.
Celestino Mesa, es más que un pintor, es un sentidor de lo Canario y sé que se enamora cada vez de la Orotava, como yo, y lleva una técnica a la acuarela como nadie, en la dificil factura de la misma y comprende con el óleo la misma maestría. En el aspecto de los puntos de fuga pictóricos no tiene secretos, realiza según el modo clásico,llevando el punto áureo a su mejor cálculo, llegando intuirlo sin necesidad de despejar la incognita.
También, en el abstracto es magistral, conjetura y concreta con las masas como si estuviera componiendo una pieza musical, se resiste a veces y programa una visión de lo que más tarde puede llevarle a un mundo ignorado por él, pues va descubriendo a medida que va pintando. Celestino reclama y revisa cuando ejecuta con el paisaje, toda la luz , por eso las Islas Canarias son para él imprescindibles, no obstante su formación en centro Europa ha sido decisiva, pues organiza y conforma según los estatutos plásticos de Holanda o Inglaterra, esto es, trabaja con los mejores materiales del mercado y plasma sobre materia inmejorable.
A través de todo esto, no se puede obtener más que una simplificación del arte en su mensaje directo, esto es: La consigna de lo bien hecho, por un académico premiado en Londres, y sobreactuado en las vistas panorámicas de las Islas y ahora, aquí en la Orotava, en el preciso instante, en el momento de la salida de la Procesión del Corpus.
Celestino Mesa es un pintor que dá seguridad, que se puede llevar a casa su obra plenamente feliz, y seguros de tener una verdadera y real obra de arte. Siempre lo he admirado y ahora , también, en la hora de las horas de esta bendición de Villa cuajada de flores y monumentos claros y firmes, como debe ser lo bello.
Celestino, es por lo tanto , un cerebro y un corazón del arte, de la mancha de la acuarela del sol, de todo lo que signifique sociedad asociada a la belleza, a la mayestática beldad de este Valle de Arautápala que se ennoblece con la pincelada magistral de este pintor.
A Celestino Mesa, como a Magrit o Modigliani , se le espantan las palomas de la Orotava, con el sonido de las campanas de la Iglesia capital de esta Villa tan religiosamente bella , para atraparlas en el color, quedando, absortas en el flash y en el Cuerpo de Cristo o Corpus de la Villa de la Orotava que me arrebata de rosas.
Brindemos por este Artistay por esta Villa en Paz de blancas palomas y en amor al Cuerpo de Cristo que llena de sol y amor a todos los que nos acercamos a ver esta Exposición del Corpus a la salida de la Iglesia, en el trazo y el iris de Celestino Mesa.
( JAVIER DE LA ROSA, POETA, ESCRITOR, VICEMINISTRO DEL PARLAMENTO DE LA SEGURIDAD Y LA PAZ DE LAS NACIONES PARA ASUNTOS EUROPEOS ; CONDE PALATINO.).
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Celestino
Mesa, paisajes al óleo
Paisajista,
que se nutre de la luz, de la densidad del color, de la calidez del sol
que lo abarca todo. Agua, mar que muestra sus suaves olas, sus tentáculos
imaginarios que son la lámina de agua que va y viene, con la espuma como
si fuera un surfista.
Es
el mar, quien, debido a la incidencia de la luz, Celestino Mesa convierte
en pantalla de un espejo virtual. Trata la lámina de agua con la
delicadeza de un elemento ingobernable.
Aborda
el mar con la serenidad de quien se sabe poseedor de la espada de la
templanza. Nos avisa de su poder, aunque calmado, impresionado por su
fortaleza y su amplitud. No se trata de captar a un mar sereno y sumiso,
sino a un mar poderoso pero en calma. Sus paisajes costeros se decantan
por la luz, el sol omnipresente, dominador de instantes, forjador de
perspectivas y ordenador de primeros planos.
Enfoca
la composición a partir de planos intermedios, planos generales y también
algunos, pero no excesivamente abundantes, primeros planos, sin llegar al
plano americano.
Su
tendencia compositiva es más bien clásica, dado que lo que pretende es
equilibrar la composición, situándola en el centro mismo de su interés
artístico.
Sus
visiones no son arriesgadas, sino que tienen un punto de gran respeto por
la realidad que lo envuelve. Fidelidad que no es casual, porque le
interesa la luz y su incidencia, cosa que muchos pintores de paisaje no
tienen tanto en cuanta como Celestino. La luz es para este creador una
obsesión que incluso define el sentido último de su obra.
Luz,
que es naturalidad, sol, abertura, blancura, forja de los dioses de la
tierra, para iluminar el camino de los buscadores de la fortuna universal.
Pero, en cada tipo de paisaje hay una luz diferente. Son múltiples luces
para una gran diversidad de paisajes. En ellos la figura humana no
desaparece, sino que se integra, conformando la temática, aunque no es la
protagonista.
La
naturaleza con toda su grandeza es quien manda. Mar, montañas, vegetación,
sol, cielo y la orografía de la tierra donde se asienta la estructura de
los cascos urbanos y las poblaciones costeras.
Poblaciones
que son arquitecturas, que constituyen formas y elementos que son parte
indisoluble del paisaje. No hay un protagonista absoluto, sino diferentes
actores que intervienen en el proceso creador. Existe una versatilidad en
los distintos planos. Una demostración de la fortaleza de la virtuosidad.
Una necesidad de ensamblar distintas composiciones en una sola, para pulir
elementos, sintetizar ideas, concentrar esfuerzos en la más absoluta
captación de la frescura.
En
este sentido el óleo no es denso, no busca la materia, sino la suavidad,
la ternura del color, la serenidad de los temas, la bondad del paisaje y
la trascendencia del instante en el que la luz se enseñorea de lo sublime
en lo fresco; de la magnífico en la amalgama de sentimientos que forjan
una peculiar visión artística basada en la vida misma, tamizada por los
reflejos de la propia materia y la incidencia de la energía que todo lo
transforma.
Joan
Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
Celestino Mesa, acuarelas de paisaje canario
Celestino
Mesa presenta un conjunto de acuarelas de paisaje canario en el que
destaca la calidez del sol, la incidencia de la luz, el misterio de las
aguas del atlántico, los paisajes de casas blancas, campesinos haciendo
sus tareas, de pueblos de arquitectura sensual, caminos, senderos y
paisajes marcados por la ausencia de bosques, por la insistencia en las
arenas y los conglomerados de tierras que dialogan unos con otras.
Su
tratamiento de la aguada está muy calculado. Huye de lo fácil, de la
superposición, se olvida de las transparencias, decantándose por nutrir
la composición, por el empleo de colores llamativos que van dando cuerpo
a sus paisajes, que definen las zonas, huecos, ángulos, componiendo una
sinfonía directa, de colores contrastados.
Su
acuarela es densa, pero no empalagosa. Tiende a la corrección, a abordar
paisajes que sean paisajes, dotados de luz, sol, cielo, mar, montañas y
vid. En este sentido capta ángulos de la composición que no buscan el
centro medido.
El
color está muy calculado, pero suelto, aunque predomina un cierto sentido
de la contención.
Parece
que a Celestino Mesa le gusta controlar hasta el más mínimo detalle en
todos los aspectos.
Cuida
los segmentos, elabora los fragmentos que componen el todo como si fueran
todos independientes. El resultado es una creación a la acuarela muy
calculada, de gran sentido visual y dotada de equilibrio.
El
paisaje canario como temática central, a modo de emblema, de definición
persistente, que abandera la universalidad de la naturaleza. Busca
centrarse en lo que considera suyo, basando su discurso en la fortaleza de
la serenidad, en la emblemática persistencia de lo sensual. Canarias,
suavidad, austeridad, volcanes al fondo, tierras y arenas que son bosques
de lava, nubes de polvo, arenales que se confunden con las aguas del Atlántico.
Sol, mucho sol, que es luz. Luz de luz, sol de soles, bravura del agua.
Todos los elementos naturales mostrados con facilidad, porque están ahí
y porque forman parte del acerbo particular del creador canario.
Joan
Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte 





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